Artesanal

 

La Villa de Ingenio es un pueblo artesano por vocación. Son muchas las prácticas artesanales que han mantenido vivas los artesanos ingenienses, como la cantería, trabajos en caña, alfarería, la cestería, los trabajos con la hoja de palma y el cuchillo canario, entre otros, pero en lo que verdaderamente alcanza fama Ingenio  es en sus “CALADOS”, actividad que viene  desde nuestros antepasados que fueron pasando de generación en generación.

 

CALADOS

Fue a finales del siglo XIX cuando las casas comerciales inglesas organizaron esta artesanía de acuerdo con el modelo maderiense, exportando la producción al mercado europeo y la convirtieron en una pequeña industria de ámbito doméstico, desarrollada exclusivamente por mujeres.

El calado presenta modelos diferentes en estructura y en nombres, dependiendo de cada zona (en hebra, galleta, malla…) y se emplea en diferentes piezas de la vestimenta tradicional, así como en manteles y paños, juegos de cama, etc.

Se trabaja sobre tela de hilo o de batista y se emplea hilo de algodón para crear los diversos motivos calados.

Los pasos que se siguen en su elaboración se inician con el marcado de los dibujos de la tela. Le sigue el presillar los bordes de lo marcado para después deshilar. La tela marcada y deshilada se coloca en el telar y se inicia el proceso de calado, que es el trabajo principal y mediante el cual se dan las formas artísticas. Una vez concluido hay que lavar la tela, se recortan los bordes y finalmente se plancha.

Uno de los pueblos con más arraigo en calados es Ingenio que sabe mantener esta tradición. Actualmente se imparten en Gran Canaria clases diarias de calado en cuatro escuelas talleres regidas por la FEDAC: Ingenio, Tunte, Moya y Gáldar.

Los dos referentes en la Villa de Ingenio del calado los podemos encontrar en el Museo de Piedras y Artesanía Canaria, lugar considerado y condecorado de interés turístico nacional e internacional, y en La Asociación de Caladoras de la Villa de Ingenio.

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ALFARERÍA

La alfarería es uno de los oficios artesanos con gran antigüedad en la Historia de la Humanidad, y a pesar de la evolución que ha experimentado a lo largo de los siglos, aún quedan lugares en los que la técnica de elaboración mantiene procedimientos ancestrales, al levantar las piezas sin ayuda de torno.

Las primeras noticias de la elaboración de cerámica histórica en Canarias, fabricada después de la incorporación de las Islas a la Corona de Castilla, datan de comienzos del siglo XVI. Haciendo alusión a los “olleros” o “tinajeros”.

Las Islas Canarias es uno de esos sitios de pervivencia, y en concreto la isla de Gran Canaria mantiene tres núcleos de producción muy antiguos.

El lugar de trabajo, habitualmente propiedad de la locera, solía situarse en cuevas anexas a la propia vivienda o cercanas a ella, se caracterizaban por estar excavadas en zonas de toba volcánica.

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CARPINTERÍA

La madera fue la materia prima de una amplia gama de actividades económicas, así como la fuente energética principal en el ámbito doméstico. Desde las primeras épocas de la colonización europea, la madera fue esencial tanto en la producción azucarera como en la actividad constructiva, aunque la carpintería mayor no se comenzará a manifestar con dinamismo, hasta al menos el siglo XVII, como lo atestiguan los patios y balcones canarios de la época.

Sin embargo, la carpintería tradicional, fue un oficio esencial para la sociedad canaria. El especialista en la materia, generalmente era un agricultor, que en las épocas de menor actividad, se dedicaba a recoger madera de árboles cultivados o silvestres, con los que elaboraba aperos de labranza, utensilios cotidianos y ocasionalmente, muebles asociados al ámbito doméstico.

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LA PALMA

 La Palmera Canaria (phoenix canariensis) se ha constituido en el símbolo vegetal representativo de nuestro archipiélago, formando parte de nuestro patrimonio natural.

Su tronco, de grosor uniforme y esbelto, se puede elevar a más de 25 metros de altura. La copa está formada por hojas arqueadas que le dan un aspecto denso y esférico donde predomina el verde oscuro.

Este endemismo canario se distribuye de forma variable desde la costa hasta cerca de los ochocientos metros de altitud, aunque puede aparecer en cotas más elevadas, siendo frecuente en ladera y fondos de barrancos cercanos al litoral.

Sus hojas están formadas por numerosas hojillas, las cuales una vez secadas, eran aprovechadas para la obtención de fibras vegetales, que podían ser tejidas.

Los productos en hojas de palma, en Canarias, son elaborados en su gran mayoría por mujeres. Mientras que los hombres se han especializado en el trabajo del pírgano o vara central de la hoja. Durante los mejores momentos del turismo en las Islas se gestó un nuevo impulso de la actividad produciendo elementos atractivos para los turistas como bolsos y sombreros.

Se necesita un lugar amplio para la elaboración de los productos de palma, dadas las características de este material. El taller se encuentra enclavado en la propia vivienda familiar, bien en una dependencia destinada para ese fin, o bien, en un lugar de la casa con múltiples funciones, como por ejemplo el patio, que es fácil de recoger tras el trabajo. Las manos son la principal herramienta utilizada en esta actividad.

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