Flora

La Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos se compone de 146 Espacios, que en su conjunto constituyen aproximadamente el 40% de la superficie del Archipiélago, englobando una estadística que se diferencia a nivel insular a consecuencia de las particularidades de cada isla. Esta red es un sistema de ámbito regional en el que todas las áreas protegidas se declaran y se gestionan como un conjunto armónico con un propósito común: contribuir al bienestar humano y al mantenimiento de la biosfera mediante la conservación de la naturaleza y la protección de los valores estéticos y culturales presentes en los espacios naturales.

Bibliografía:http://www.gobiernodecanarias.org/cmayot/espaciosnaturales/informacion/quees.html

 

A ese pensamiento de conservación de la naturaleza  contribuyeron dos biólogos alemanes cuyos esfuerzos se vieron reflejados en las descripciones de ciertas especies endémicas del Barranco de Guayadeque; Mary Anne y Günther Kunkel. Este matrimonio alemán aportó a Canarias múltiples conocimientos de nuestros endemismos recogidos en aportaciones documentales editados desde 1967. Además, el señor Kunkel fundó la Asociación Canaria par a la Defensa de la Naturaleza (ASCAN). En 1972, detallaba la localización de la Kunkelia Canariensis.

La Kunkeliella canariensis es un endemismo local de la isla de Gran Canaria, cuyo área de distribución se restringe a las laderas del Barranco de Guayadeque, en el municipio de Ingenio. Se localiza en pequeños andenes y grietas con cierta acumulación de suelo entre los 700 – 800 m.s.n.m., formando parte de la vegetación termófila. Se encuentra incluida en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas con la categoría de “en peligro de extinción” y en el Catálogo de Especies Amenazadas de Canarias, con la misma categoría. Este  pequeño arbusto es conocido como “Escobilla de Guayadeque” aunque los habitantes del barranco la conocen por el nombre de “garbancera”.

Actualmente solo existen menos de cien ejemplares en todo el mundo que solo se encuentran en este municipio por  lo que se pretende desarrollar un Plan de Recuperación de la especie, con el que se pretende que la población alcance un número de 600 individuos.

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escobilla

 

Digna de mencionar por ser una especie magestuosa que se encuentra repartida por toda la geografía municipal, es la Palmera Canaria

Es bien conocido el enorme interés que tiene la palmera canaria (Phoenix canariensis) en nuestras islas, tanto por ser uno de los elementos más representativos de la biodiversidad y del paisaje canario, como por lo que supone para la economía de algunos sectores productivos. Éstas y otras características relevantes, como su gran belleza y valor cultural para la sociedad canaria, han sido las razones fundamentales, incluso, para ser considerada como el símbolo vegetal de nuestra Comunidad Autónoma, a tenor del artículo único, apartado 1, de la Ley 7/1991, de 30 de abril, de símbolos de la naturaleza para las Islas Canarias.

En casi la totalidad del Archipiélago podemos disfrutar de palmerales, localizados fundamentalmente a orillas de los cauces de barrancos, en sus tramos medios o finales. La palmera canaria forma parte también de los bosques termófilos en compañía de otras especies, como los dragos, acebuches, sabinas, lentiscos, almácigos, tajinastes, peralillos y otras muchas especies de nuestra variada biodiversidad. Dichos bosques termófilos ocupan la franja existente entre el cardonal-tabaibal y el Monteverde en la vertiente norte de las islas, y entre el citado cardonal-tabaibal y los pinares de la vertiente sur o de sotavento.

La especie canaria pertenece a la familia Arecaceae y puede llegar a medir más de veinte metros, con un tronco robusto y cilíndrico formado a base del apilamiento del peciolo de sus hojas tras su caída, bien de forma natural o bien por podas, siendo, según el caso, diferente el aspecto del mismo. Es una especie dioica, o sea, existen ejemplares con flores masculinas y ejemplares con flores femeninas por separado. Las flores se disponen en racimos que, en el caso de los individuos femeninos, tras la polinización, evolucionan a infrutescencias donde cada fruto se denomina támara o dátil.

Otra característica propia de esta especie es que, generalmente, no presenta “hijos”, es decir, la aparición de ramificaciones laterales del tronco.

Sin embargo, la palmera canaria presenta una gran afinidad genética con otras especies palmáceas foráneas, fundamentalmente con palmeras del género Phoenix. Y es aquí donde surge el problema derivado de la creciente proliferación de ejemplares de palmeras foráneas que constituyen una amenaza para la identidad genética de la especie canaria, toda vez que se ha constatado molecularmente la presencia de múltiples ejemplares híbridos, como consecuencia de la gran facilidad para hibridar que aquéllas presentan

 

Bibliografía: